Hace unos días una amiga me dijo que cuando
mostramos solo un lado de nuestro ser, la gente se confunde cuando ve otros
colores, que es mejor cuando pueden ver todos nuestros colores; después de eso
tuve una maravillosa tarde no con uno sino con cuatro arco iris.
Hoy me acordé de mi amiga, aquella que me
busca para abordarme con preguntas que me hacen pensar, que cuando estoy
conectada siempre me saluda y me trata con gran ternura, que me hace reír en
ocasiones con sus ocurrencias, de quién sé puedo aprender y lo que más
interesante me parece, que siempre quiere saber qué de mi vida, a ella, De
Colores.
Bien
cuando ella dijo todos los colores fue, en mi imaginación, como desplegar un
abanico cargado de infinitos tonos, que me deslumbraban en mi parte más niña.
Escuché también este fin de semana las mujeres ven en más colores que los
hombres, el salmón es un pez no un color y entendí la expresión, pero
evidentemente para mí sí es un color y muchos otros más igual.
Pienso
en mis colores ahora y son tantos y tan diferentes; algunos los revelo incluso
sin querer, en algunas formas me siento demasiado transparente ( mis ojitos no
me ayudan a mentir), otros colores prefiero reservarlos, no me gusta tanto
compartirlos.
Amarillo:
cuando tengo tanta alegría y emoción que casi que la irradio, que siento como
si fuera el sol que no deja que ninguna caprichosa nube lo oculte, río bastante
despreocupada, canto, bailo, salto divertidamente por los pasillos y juego con
todo con gran sencillez.
Naranja:
si estoy feliz, pero tiernamente feliz. Si es fuerte quiero ser cariñosa pero
también tengo la fuerza y energía para bailar.
Café
chocolate: si me siento tranquila, estoy firme y pasan cosas en mí que siento
voy manejando bien.
Azul
fuerte: si estoy bien, algo seria, estudiando algo, analizando algo, si
reconozco que algo pasa pero quiero mantener en mi burbuja, usar mis lentes y
dejar que caiga un fleco frente a mis ojos.
Lila:
tierna pero nostálgica, una señal clara de quiero un abrazo que me ayude a
entibiar mi corazón.
Rosa:
dulces recuerdos albergan en mi ser y quiero compartir cariño y una pequeña
sonrisa con los demás.
Verde
bebé: veo la vida positiva, es un buen día para respirar.
Rojo:
tengo un buen humor y estoy bastante dispuesta a lanzarme al mundo, a jugar y a
juguetear también, estoy tan segura de mí que me enfrento a lo que viene y
salgo airosa de la situación.
Gris
cielo nublado: cuando siento que una nube algo fría me está entristeciendo y me
mantiene como fuera de mí.
Celeste:
me siento tranquila, hay calma en mí.
Negro:
pase lo que pase, mantengo el control.
Turquesa:
tal vez exista algo detrás, pero estoy feliz, no ocupa todo en mí, sino una
pizca y de verdad quiero sonreír y jugar.
Morado
verdoso: algo pasa, de verdad en mi día hay tempestad, tal vez tenga alguna
crisis pero no los dejaré saber, tendrán que saberlo por sus medios, pero de mi
boca no saldrá palabra alguna para delatarme.
Aún
cuando diga que puedo estar en crisis, me parece llamativo que todavía no
encuentro un color para mis momentos más difíciles.
Blanco:
tengo paz en mí, las cosas están bien y quiero ayudar y reír y que todos los
sepan.
Verde
oriente con textura de pana y terciopelo: quiero invitar firme pero
sigilosamente, mantener un aire de misterio a mi alrededor.
Sé
que no he puntualizado tal vez lo suficiente o tal vez sí y que es interesante
lo que expongo y como puedo hacerlo, sí coloco una barrera a mi alrededor que
generalmente deja salir mis tonos cálidos y de cuando en cuando uno frío, pero
me gustó pensar un poco en mi espectro de colores.
A
mi amiga, gracias por la inspiración, espero esto aporte un poco a lo de la
conversación (aunque no conteste tus preguntas), te invito a leerme, a ver
parte de mis colores, entiéndeme, acepta mi recelo, comprende mi ritmo, dejaré
la puerta con una pequeña abertura, te invito un café, a tenerme paciencia, a
ser cada vez más, parte de mi vida, a ser cada vez más mi amiga.


