"Escribir es... dar el sentimiento en letras" me dijo una vez hace mucho tiempo una amiga.

Tenía toda la razón, escribir me permite expresar todo aquello que pienso, siento y creo. Escribir me permite abrir un mundo lleno de posibilidades, que viaja...

No escribo nada tal vez realmente nuevo o que de una u otra no conozcan sin embargo, lo que escribo es eso, es lo que la vida me va permitiendo "palabrear" mientras la disfruto.

Bienvenidos a mi mundo!!!

miércoles, 12 de mayo de 2010

“Una melodía azul y verde, una melodía sin par.”

Ensayo referente a los poemas extraídos de Canto General de Pablo Neruda




¡Azul, azul, azul! Empecé a notar que Neruda remitía constantemente a tal color, luego reflexioné: América es verde y azul por donde se mire. Es una gran tierra que posee una inmensurable cantidad de riquezas biológicas, !es verde y azul, definitivamente!

            Pero también muchos otros detalles llamaban mi atención, ¿por qué Canto? ¿por qué General? ¿por qué una palabra o metáfora en lugar de otras similares mas no iguales? La verdad es que cuando escribimos nada es al azar.
Nuestro corazón y nuestra mente entran en perfecta sintonía y el cosmos nos brinda un poco de ese conocimiento tan abundante, que hizo a Neruda no dudar, sino dejar que las musas guiarán su pluma.

            Sigue mi reflexión... Canto es una melodía, una canción, una armonía, algo que se puede entonar solo o en compañía, que posee un lenguaje y un mensaje particular. Entonces, es verdadero, es un canto, porque nuestro poeta con su cantar rimado nos hace un retrato de una tierra hermosa, es más única, que posee mil figuras y colores dentro de su esplendor.

            La obra Canto General no es una forma algo selecta de narrar un viaje por diversos escenarios, es nuestro cantar en palabras de aquel, que con gran sutileza y presteza da armonía a la historia del llamado “nuevo mundo” al conjunto de naciones hermanas en la tierra y en el mar, que reúne un solo una tonada las coplas y refranes, cuentos y andares que quieres viven acá.

            Pero todas las canciones, todas las melodías, todos los cantos son distintos, poseen dentro de sus letras y de sus notas, allí en lo más profundo, una esencia que les distingue y les da ese perfume tan peculiar, Pablo nos dice: “Desierta eres, América, como una campana: llena por dentro de un canto que no se eleva” y ¡eureka! este es nuestro perfume. Una esencia maderera fuerte como roble y el pino, dulce y frutada como los productos de su tierra bendita y amarga como la hiel.

            Amarga y callada pues, siguiendo la comparación, la campana siendo de hierro o cual se quiera otro metal, requiere para obtener su forma muchos golpes, mucho calor, muchas manos. Igual los hijos de esta tierra de occidente han sufrido “la noche que los acecha”, ”un olor amargo de pistolas”, muchas gotas color ciruela, “llagas implacables” y aun así siguen cual campana rota reuniéndose con las voces muertas, con los fantasmas irreconocidos, viéndose al espejo sin saber quien son.

            “Como una lámpara derribada en la lluvia” su llama intenta permanecer despierta, tibia, robusta; ante las lágrimas de un cielo que llora las injusticias que les suceden a su madre tierra y a sus hijos salidos de la bondadosa y bella arcilla, cual milagro admirable de amor de una ventura que no se sabe que la ampara.

            Una melodía sin par, pues no hay quien pueda comparar las marcas que yacen en el papel de su historia y porque América gracias a su historia, a su naturaleza a veces muy llena de inviernos y con otoños que la renuevan, y a su gente es lo que es. Es aquí donde nuestro poeta descubre en sus miradas, sin decirle nada, que la tierra le canta.

            ¡Oh, dichoso Neruda! Quién tuviese tu talento de hablar con las hojas doradas, con el mar que besa la arena de sus mil historias, con los témpanos de hielo cargados de fragilidad, quién pudiera pedirle al río y a la noche le susurren al oído su cantar. Es esta una sinfonía que resume en un trozo de papel el caminar de nuestra vida, acá en un lienzo donde no existen fronteras para quien quiera escuchar.
   
            Yace ahora la Madre América Tierra en su esperar, ella cose y remienda, realiza su bordado, mientras espera que sus hijos descubran en ella su caridad y no se revelen en su contra como rosas con espinas, sino como un campo en primavera que alegra con su optar, por la vida, por una vida bella hecha canción y bailar.

            ¡Esperar ya acabó! Ahora es necesario cantar, es necesario actuar, además recordemos que la música será la que con su ritmo nos guiará. ¡Gracias Neruda, por tan bella canción! Por convertir una aventura en nuestro gran motor.

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