¿Hay
tiempo todavía? Al explicar la asignación el profesor dijo:- no me interesa que
me hablen de datos, simplemente que en dos páginas me hagan una pequeña
explicación di si creen que hay tiempo para el cambio hoy, si creen que hay
tiempo todavía-, desde ese mismo momento, ante una expresión en apariencia
sencilla y común, llovieron miles de ideas en mi cabeza, ¿era correcto decir
hay tiempo todavía?, ideas iban, ideas venían.
Siempre
he pensado que todo está conectado, todo es como una telaraña, en esta vida, y
más lo que trata de vida, no ocurre como hechos aislados, así todo en mi vida
puede relacionarse con todo. ¿Hay tiempo todavía? Noticias que pasan,
conversaciones, una nota que me llegó, una imagen guardada en mi memoria, la
galleta o el chicle en clases y hasta salir o ir a una fiesta con los amigos es
vinculante con el tema.
Las
personas mayores, como las llama Saint Exupéry, tienen inclinación por los
números, creo que yo estoy entre la mágica línea entre las personas mayores
(que necesitan de números y nombres rebuscados) y los niños (quienes creen que
todo puede ser bueno y mejor) y pues me parece, hasta este momento, extraño
solo dar un parecer sin apoyos, pero ahora tengo una línea sobre la cual
trabajar: hay tiempo todavía.
¿Hay
tiempo todavía? Sí, claro que sí, es cierto que los seres humanos no hemos sido
los mejores administradores de la naturaleza, de nuestros recursos, de aquello
que Dios nos encargó, pero hay muestras todos los días de esfuerzos tal vez
pequeños, tal vez que nadie ve, de acciones que marcan la diferencia.
Dentro
de los esfuerzos que noto están mis amigos en su oficina, una caja para papel
para reciclar permanece constante dentro de su dinámica, mi papá que recoge las
latas que encuentra tiradas y las guarda para llevarlas a reciclar, en la casa
de mi amiga todas las latas se llevan a un centro de reciclaje y las botellas
las acompañan cuando ya han sido suficientemente reusadas, mi papel de
impresión o copias viejas que ya no uso sirven para borradores, resúmenes o
para la caja de mi gato. Miles de cosas se hacen, es imposible cuestionar si
hay tiempo, pues todo lo evidencia, el ser humano falla pero siempre puede
rectificar.
Un
ejemplo que no es nada de otro mundo pero que me parece muy digno de rescatar
es el de un amigo, él para su fiesta de cumpleaños, descubriendo que sus
acciones tienen un impacto en el ambiente y que ha de ser siempre un buen
administrador de aquello que se le encargó, decidió que para la ocasión cada
quien tendría su propio vaso y su plato para no tener que estar botando tanto
plástico con “los desechables”, también cada una de las botellas o latas de bebidas
fueron recolectadas para llevarlas a un centro donde se puedan reciclar, y
tomando en cuenta que se lograron rescatar casi la mitad de lo que pudiesen
haber sido desechos sin tratar, en una fiesta de aproximadamente 40 personas,
se está hablando de alrededor 20
kilogramos de material que ya no será simple basura. Además con ocasión de la
hora de La Tierra decoramos toda la casa con velitas y nos alumbramos con ellas
durante la hora entera, sin equipos conectados, lo cual nos permitió ser
partícipes todos de su iniciativa, así como también conocernos mejor y dialogar
más.
¿Hay
tiempo todavía? Claro que sí, hay tiempo por cada vez que alguien decide como
la mayoría de quienes me rodean comer un chicle sin tirar el envoltorio al
piso, hay tiempo, claro que sí, cada vez que una empresa así será por fondos o
no implementar una política de reciclaje, cada vez que le quitamos unos
segundos más al día para clasificar nuestros desechos en divertidos y coloridos
basureros, cada vez que al salir de compras decidimos llevar las cosas sin
bolsas extras, claro que hay tiempo, claro que estamos a tiempo, lo importante
es lo que cada uno decidamos hacer con lo que nos toca cuidar.
Voto
por las pequeñas acciones, por aquello que se puede hacer con amor, decisión y
voluntad, por los pequeños esfuerzos, esos son los que marcan la diferencia.