"Escribir es... dar el sentimiento en letras" me dijo una vez hace mucho tiempo una amiga.

Tenía toda la razón, escribir me permite expresar todo aquello que pienso, siento y creo. Escribir me permite abrir un mundo lleno de posibilidades, que viaja...

No escribo nada tal vez realmente nuevo o que de una u otra no conozcan sin embargo, lo que escribo es eso, es lo que la vida me va permitiendo "palabrear" mientras la disfruto.

Bienvenidos a mi mundo!!!

martes, 19 de octubre de 2010

Dejándome conocer


Cómo me cuesta! En verdad, me es de algo de trabajo, contrario a lo que los demás puedan creer.
            Coloco una barrera, no una burbuja, pero sí una agujita para medir hasta dónde.
            No tengo ningún problema con mostrar lo bueno, lo alegre y divertido de mí, incluso hasta lo caprichoso; pero lo que me cuesta, lo difícil, lo que me duele o mis errores eso sí es asunto serio.
            Sé que si no abro la puerta me pierdo de mucho y que existen quienes de verdad me quieren conocer y también quienes me conocen en alguna medida.
            A veces lo que para algunos puede parecer un absurdo para mí tiene cierto trabajo, pero reconozco que ese poquito que me permito compartir, aún cuando en ocasiones sea con algún recelo, me da alegría al corazón.
            Ahora veo quienes colocan frente a mí diversas opciones:
  • Saltar y confiar que con su red me atraparán.
  • Dejar abierto y con un dulce tras el umbral.
  • Caer en esa trampa de una aparente apertura y una campanita que alerte de mi presencia.
  • Enviar una delicada invitación y esperar cuando yo quiera llegar.
  •  Saludarme, darme una dulce probadita, tomarme de la mano y acompañarme a poco a poco quitar obstáculos del camino.
 
            Por ahora casi todas las opciones me agradan, incluso puedo de vez en cuando arriesgarme a saltar, lo único es que no me convence mucho que me atrapen como a un ratoncito, como a una niña realizando una travesura, para mí sería mejor, evidentemente sólo realizar mi travesura y que luego la descubran, pero no siempre es así.
            Dulce ahora me es la compañía y que de la mano caminen conmigo entre la niebla, en la playa, en la tormenta, en la lluvia o entre el jardín con flores. Por el momento quiero eso, compañeros de juegos que quieran caminar conmigo al menos por una tarde, quieres conocerme, ten paciencia, ven a caminar tomando mi mano, compartamos la aventura de conocernos.

Un niño que me hace sentir… amiga


Es increíble, es un niño. Tan solo un niño.
De repente empieza como yo a aventurarse en algo cada vez más grande, ha tenido que sacrificar mucho por lo que busca alcanzar, pero, sabe de verdad, que vale la pena.
         Mi amistad con él no tiene igual, es tan transparente, tan sencilla que todo es agradable y natural junto a él.
         Es un niño y bailar con él es increíble, divertido y siempre nuevo.
         No teme abordarme con sus preguntas y su fresca perspectiva siempre es agradable, aunque a veces haga cucharitas o se retraiga cuando se altera.
         Es su transparencia lo que me hace sentir segura, lo que me hace confiar en él, decirle lo que pienso de manera tranquila.
         Independientemente de que tan lejos o cerca estemos sé que existe sintonía y que ambos podemos contar con un buen puerto amigo en el cual refrescarnos cuando el momento guíe.
         Siempre hay espacio para sonrisas juntos y ahora me hace saber eso, que soy su amiga.
         Ahora sé que siempre hay momentos para compartir y que la confianza con la que contamos hace de esta una amistad especial.
         Te quiero.

viernes, 15 de octubre de 2010

Como si tuviera algo más que hacer.


Cómo si tuviera algo más que hacer?!
            Hasta que empecé a decirlo en voz alta me di cuenta de lo que hacía y lo que decía.
            Pocos minutos antes mi mamá había dicho lo mismo y yo ahora estaba a punto, nuevamente, de afirmarlo.
            Cómo si ella tuviera algo más que hacer?! Acaso ella no tiene derecho a su propia historia, a decidir qué hacer con su día y con su vida?!
            Ahora todo su tiempo funciona diferente, va rápido, rápido, lento. Ahora todas las cosas valen y cuestan diferente y las palabras suenan distinto y las acciones pesan diferente también.
            Sus manos ya con algunas arrugas, tranquilas, pero firmes, ansiosas, las que tantas veces hicieron tantas cosas buenas e indispensables para mí; su cabello fino, casi siempre acomodado, lleno de canas teñidas, que ya no luchan contra el viento sino que viven con él.
            Ella tiene todo el derecho, Dios! Gracias a él que ella no escuchó lo que ambas dijimos, ella que ha hecho tanto por nosotras.
            Cuando se enoja sale a caminar y parece perderse pero siempre regresa, cuando tiene hambre pero está sola, hace algo pequeñito y sencillo para ella, salvo que se conceda algún capricho, si cuenta con compañía se ciñe a la tarea y se convierte en una gran anfitriona.
            La veo cuando está distraída y se refugia con sus “matitas” las que la sacaron de uno de los tragos más amargos que ha pasado.
            Se levanta temprano para aprovechar el día aún cuando no tenga que firmar una tarjeta o llegar a una hora exacta (salvo a alguna cita); se alista, desayuna, toma sus medicamentos y vitaminas, sale a caminar, se ocupa de sus cosas y muy a su manera de las de los demás.
            Cierto, a veces ya empieza a olvidar algunas cosas y en menos de 10 minutos me puede preguntar 3 veces sobre lo mismo, tiene comentarios muy fuera de lugar en ocasiones y también nos puede estresar o enojar, pero el sentir su cariño y ver como atesora maravillosos recuerdos y me cuenta sobre ella, sobre la vida y mi familia es invaluable.
            De verdad ella maneja su vida a un tiempo que nosotros no comprendemos, pero ella aún tiene mucho que vivir y dar, tiene mucho más que hacer.

Aprendiendo a nadar


Si hay algo que siempre he querido hacer es aprender a nadar, lamentablemente para mí, soy demasiado analítica, desconfiada y tengo experiencias previas que no me ayudan mucho.
            Para nadar son necesarios, a mis ojos, muchas cosas, pero principalmente confianza en el lugar donde estas (sentirte seguro en él), confianza en ti mismo y en quién te enseña.
            Hace algún tiempo llevé un “curso de natación” para ver si lo lograba y pues si bien admito que algo logré, digamos que decir que sepa nadar aún está algo lejos de ser verdad, pero pude aprender lo vital de confiar en quien te enseña.
            Recuerdo que intentaron 2 métodos, guía externa y guía interna, cuanto cambia la experiencia dependiendo de lo que sea, el contacto físico es increíble.
            Ahora veo que para vivir, me es necesario que para aprender a nadar, sentir a quien va a mi lado, que esto sea agradable, confiar en ella y dejarme llevar.
            Como ya dije aún no sé nadar bien del todo pero sé que con esfuerzo y confianza lo lograré, así como en vida, las metas alcanzar.
            En definitiva aprender a nadar es aprender a vivir, después de todo, como dice mi abuelita: el que no nada, se ahoga.

Por qué o sí pero…


          Cada vez que hablamos es lo mismo,
 lanzas el anzuelo y me dejas colgada,
 lanzo el anzuelo y lo ignoras o lo atrapas,
 lo mismo una y otra vez.
         Cuando entramos en el juego,
tú giras a mi alrededor y yo al tuyo,
y me gusta,
aún no entiendo bien por qué?!
Esto de las relaciones humanas a veces me es demasiado confuso.
            Mientras ambos describimos giros y poco a poco voy dando pasitos invitándote, lucho con ese algo que colocas para mantener tu distancia.
            Por qué?! Cientos de veces le doy vuelta a la pregunta, por qué?! Cuesta tanto que dejes esos complejos y razones desconocidas y grises para mí?!
            Por qué? Es acaso que cuando dices sí es no y no es sí o ambos es ninguno.
            Busco razones dentro de lo que he podido conocer, edad, estudio, “escuela”, gastos, posición actual, comodidad y resistencia al cambio; sí, resistencia al cambio tú y el qué dirán, lo pienso y pienso y todavía no entiendo.
            Me atrapas en tu juego y yo a ti en el mío, pero cuando estas cerca siempre sale el “sí, pero…”
            Quiero jugar contigo, pero quiero jugar de frente, no quiero “sí, pero…” quiero que aceptes mi invitación de frente y sin ponerte y ponerme límites. Recuerdas: solo déjate llevar, déjate sentir! Confías en mí?!
            “Sí, pero…” ya me es cansado, te propuse una invitación y me la aceptas y de una vez la cancelas.
            Me dices “casi te digo pero”, que tal si lo dices y listo, sin temer mi respuesta, siendo transparente, siendo niño.
Déjate llevar, Confía en mí.
            No te busques ni me busques excusas, sé que esta situación tiene muchos matices, pero no esperes lo peor.
            Dime lo que quieres, lo que sientas o pienses.
No me des el silencio por respuesta, ya estoy cansada de eso y las señales de ese vacío no son claras.
            Por qué? Qué pasa? A veces no sé qué pensar.
            Quiero que si quieres ser cálido lo seas, sin pensarlo, quiero que seas tan espontáneo como cuando ríes; que tus caricias describan la misma seguridad que tu mirada.
            No te pido nada consistente, solo que te animes a jugar, que juguemos de verdad.
            Anímate, dime, quieres?

“Un gatito y un perrito”


            Dentro de cada familia existen cosas, recetas, historias, canciones o cuentos que les dan esa particularidad; dentro de la mía también.
            Para este año he aprendido a valorar algunas cosas que tal vez antes no lo hacía, una de esas cosas, está lo aprendido con mi abuelita.
            Por ella esta nota.
            Desde niños mi abuelita a todos los nietos nos enseñó una canción que hasta hoy todos cantamos, incluso sus 2 nuevas bisnietas ya van camino a aprenderla.
            A algunos la canción les parece rara o sin mucho sentido pero para mí tiene demás y se puede aplicar a mucho. La nota lleva este nombre por la primera línea de la misma.
            Ahora solo quiero da el lugar justo a esto en mi vida y mediante este escrito recordarla de linda manera.
He aquí la canción: