Parece absurdo pero es cierto, de repente, tengo miedo. No sé si miedo
es la palabra correcta, pero por el momento funciona.
Una extraña
sensación que me inquieta, llega como un torbellino insisto no estoy muy segura
que sea miedo, es más ñañaritas, pero a falta de descripción correcta esta
seguirá.
Es
un “miedo” que me hace pensar en las barreras que instalo para disfrutar de esta
experiencia sin involucrarme más de lo que debo y puedo.
Existe también “miedo”
cuando no puedo preguntarte todo lo que quiero, cuando no puedo tener una de
esas bellas conversaciones contigo.
“Miedo” del todo
no es, tal vez precaución y algo más, como una gatita que cuida de sus pasos al
caminar de noche.
Cada
instante que estamos en público y empiezo a notar lo que los otros notan, tengo
“miedo” a que puedan descubrir lo que acontece. Aclaro que lo que acontece es
todo y nada a la vez.
De repente, tengo
“miedo” de que me guste esta aventura y querer jugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario