"Escribir es... dar el sentimiento en letras" me dijo una vez hace mucho tiempo una amiga.

Tenía toda la razón, escribir me permite expresar todo aquello que pienso, siento y creo. Escribir me permite abrir un mundo lleno de posibilidades, que viaja...

No escribo nada tal vez realmente nuevo o que de una u otra no conozcan sin embargo, lo que escribo es eso, es lo que la vida me va permitiendo "palabrear" mientras la disfruto.

Bienvenidos a mi mundo!!!

miércoles, 25 de junio de 2014

Tamaño, apariencia = NO es verdad!

No sé si les ha pasado, seguramente sí, eso de que te prejuicien por apariencia o peor aún te juicien por apariencia, pero a mí, sí que me ha pasado.

En retrospectiva tengo todo para ese prejuicio, no soy alta, "como años", pienso y actúo diferente, soy desafiante, con personalidad marcada y generalmente alegre, dinámica, divertida, de aspecto jovial y bastante emocional... Pero, ¿es razón justificante o excusante o incluso afirmante de las licencias que nos atribuímos cuando pre o juiciamos?!

A mí criterio es excusante, ojo, excusante, o sea es una excusa-razón, si se quiere decir, pero no es motivo de disculpa ni que requiera aceptación o dispensa de quién lo comete por quien lo recibe. Además de que aceptarlo, es de alguna manera, incluso solapada, sabotearnos, en pro de aceptar la violencia y el maltrato que se está recibiendo.

Hace pocos días volví a vivirlo, esta vez culpable de juventud, protagonismo y creatividad.
Les cuento: por eso de ser joven, vivir como joven, verme joven y trabajar con niños y jóvenes, terminé por pasar a ser acrehedora de uno de los juicios de personas mayores (aclaro, no todas son así, y espero llegar a vieja sin ser así): de que uno no sabe nada y no puede opinar, aportar ideas válidas, ni hacerse cargo de cosas, ser responsable de algo.

Con el mayor de los respetos, ¡hello! ¿En qué están pensando?

Las personas jóvenes (en general, TODOS, por solo SER PERSONAS, pero bueno, parece ser que a algunas poblaciones nos tocan más recordatorios para la sociedad que a otras) tenemos los mismos derechos de todos.

Veamos, ¿qué es una apariencia?, la RAE define la apariencia como , o sea, es algo que parece y no lo es, digamos que es como un espejismo: parece estar y ser verdad pero NO LO ES, no es más que una mala treta de nuestra cabeza y un montón de arena. ¿Y por este montón de arena nos dejamos llevar?
Puede ser que haya algo maravilloso debajo de la arena, como puede que no, pero si nos "sentamos en la galleta" y nos cerramos jamás nos dimos cuenta de nada y probablemente le dimos la estocada mortal a alguna persona en alguna parte de su desarrollo (¡hasta un crimen debería considerarse esto!)

Quiero hacer una invitación a la reflexión, ¡es increíble que entre más calificativos poblacionales ("etiquetas") se le den a alguien, más se le restrinja su participación!, ¡simplemente por lo que alguien tiene en su cabeza y no es cierto!, ¿cómo es posible que se quiera incluso castigar a quién quiera aportar algo, hacer algo diferente, solo por el hecho de que no viene de tal o cual persona o de tal o cual posición? ¡Es, por demás, un absurdo!

Estas etiquetas que nos dedicamos a estamparle a la gente, son solo un montón de ridiculeses que usamos como excusantes de nuestros cerebros cerraditos.

Todo esto me hace recordar a ese científico de El Principito, que por andar tal y como era, la academia no lo reconoció y cuando les siguió el juego, todos lo aceptaron. ¿Acaso no era el mismo individuo? Y este es solo un ejemplo más.

La historia me da la razón en que muchas, ¡qué muchas, muchísimas¡, de las personas que han hecho grandes cosas e incluso grandes descubrimientos de los cuales ahora disfrutamos y hasta se gloría más de uno, provienen de gente, que tuvo el coraje de ser auténtico y diferente y que no necesariamente cumplían con las ideas de la gente que les rodeaba.

Y entonces, si ya sabemos, lo hemos estudiado y conocemos todo esto, ¿Cómo es que seguimos en lo mismo? Cuántas veces nos vamos "a sonar" a alguien por que es diferente? Cuántas veces tenemos que hacer sufrir a las personas por no ser del montón, por pensar, ser y hacer las cosas diferentes o simplemente por no ser como yo? Cuántas veces la misma sociedad y historia nos van a echar en cara que lo diferente es bueno y abrir las posibilidades para todos es verdaderamente humano? ¡Claro, la tolerancia y aceptación es algo que en un dibujo se ve precioso! ¿Pero... y en la realidad y en el día a día qué?

Yo sigo luchando con un montón de etiquetas: mujer, pequeña, joven, bonita, alérgica, emocional, piensa diferente (subversiva, que hasta ahora es uno de los más extraños pero atinados y deliciosos calificativos que me han dado) y lucho también por resistirme a juiciar y aniquilar mentalmente, con las etiquetas que a veces mi cabecita cerrada quiere estamparle a alguien más, pero no quería dejar pasar esta oportunidad de invitarnos a la reflexión, allí les comparto mis ideas.

Pd. Si se dan cuenta muchas de las líneas están escritas en plural, es porque reconozco que yo también peco todavía de esto y que aún tengo mucho por hacer.