Ensayo
sobre el período liberal en Centroamérica, tomando como puntos clave: el papel
de la Iglesia, su relación con el Estado y los cuentos infantiles
América es una tierra que siempre ha tenido una
historia nueva que contar, en sí podríamos decir que es un gran libro de
cuentos e historias y pues ¿A quién no le gustan los cuentos?. Cada
acontecimiento es un relato lleno de acontecimientos, lugares y personajes
distintos, donde se descubre una historia que siempre nos permite conocer más
de nuestro ser, el período de reforma liberal, no escapa a este fenómeno,
corresponde a uno de estos relatos sin par.
Los cuentos inician diciendo “Había
una vez…” para este particularmente es preciso ubicar bien los hechos: La
reforma liberal no se vivió solo en nuestro país fue algo que se dio en todo
nuestro continente y aún lejos de sus mares, ésta fue caracterizada por la
defensa de las llamadas libertades y por una clara apertura a la libertad casi
desvirtuada, pues libertad sin medida ni reflexión no es más que un simple y
caprichoso libertinaje. En Guatemala también se vivió la reforma liberal que
como en todos los países centroamericanos trajo consigo una de sus consignas
más importantes, la separación de la Iglesia y de su poder del estado, pero
¿cúal es la diferencia entre esta separación y la vivida en nuestro país?
Costa Rica ha sido al igual que el
resto de naciones centromericanas colonizadas por España un territorio de
tradición cristiana católica, herencia de españoles, pero con una
característica trascendental “ser pacíficos” , bueno, al menos eso es lo que
todo el mundo cree y lo que a veces parece ser cierto, al menos un poco más que
en los otros países del itsmo. En Guatemala la reforma liberal dada entre 1871
y 1944, siguiendo con la analogía de los cuentos no fue uno tipo Cenicienta, sino algo así como los
orígenes de Las mil y una noches donde
cada día era un fuerte encuentro entre ambos bandos, Iglesia y Estado quienes,
cada uno, luchaba por lo que consideraba mejor.
Si comparamos papeles con personajes
de cuentos, a la Iglesia, le correspondió uno semejante al de Robin Hood con
quien diferenciaba en que no robaba a nadie pero definitivamente le “tocaba”
buscar como defenderse, y como defender a los más necesitados, mientras que el
poder se representa muy bien con el Príncipe pues su criterio de gobernación
obedece solo a la “doctrina” (en un extraño juego de palabras) de su beneficio
propio y claro en aquella época obedecía a un grupo perteneciente a la clase
dominante del país.
Ahora imaginemos el lugar… en
cuentos diríamos en “un país muy muy lejano” aquí decimos, en Guatemala tierra
donde a los pobres, a los indígenas y a la gente sencilla se le mantiene al
borde de todos los cambios sin preguntarles y sin dar cabida a sus intereses,
sin importar el hecho de su dignidad como persona y la mayoría que son en
número. Guatemala venía apenas acomodándose a eso de ser una nación y tenían
las clases dominantes grandes intereses, igual que en el cuento de Robin Hood,
de desaparecer al presidente.
El pueblo es el pueblo es algo muy
transparente entre el cuento y la historia, son aquellos que viven el día a día
mientras buscan salir adelante con todo lo que les rodea. Estos personajes son
los que le dan sentido a la nación y a esta historia, donde cada quien tiene su
propia idea.
Ideas: En el cuento, los tributos;
en Guatemala la libertad y apertura; que mal que nunca dijeron que esta era
mejor para quienes tenían todas las posibilidades y más y las aprovechaban solo
en sí. No es que una reforma liberal solo traiga “cosas buenas o cosas malas”
sino que un estado liberal debe de garantizar esas libertades y oportunidades
para todos. Es bueno siempre tener iniciativa, pero hay que saber ponerla en
marcha.
En un cuento siempre hay un final y
se espera este sea el mejor, sin embargo Guatemala y su historia es, como ya
dije, como el cuento de Las mil y una
noches y aún la historia no se puede dar por acabada pero, por lo menos
después de tantos conflictos, la expulsión de personajes, las buenas y malas
decisiones, ambas partes han logrado algún equilibrio y han labrado historia.
Las consecuencias de esto obviamente
son cuantiosas y tal vez si se hubiese apoyado más a los sectores menos
favorecidos esta podría ser una nación muchísimo más próspera, sin embargo
tiene algo bueno las libertades, que aunque fueron a base de muchos conflictos
los habitantes de este país pueden disfrutar.
Es un cuento que todavía no acaba,
lo de hoy es solamente un fragmento de una historia más grande que nos falta
por conocer, es decir, ”colorín colorado, este cuento se ha acabado, me meto
por un huequito y salgo por otro, para que mañana me cuentes otro”
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