"Escribir es... dar el sentimiento en letras" me dijo una vez hace mucho tiempo una amiga.

Tenía toda la razón, escribir me permite expresar todo aquello que pienso, siento y creo. Escribir me permite abrir un mundo lleno de posibilidades, que viaja...

No escribo nada tal vez realmente nuevo o que de una u otra no conozcan sin embargo, lo que escribo es eso, es lo que la vida me va permitiendo "palabrear" mientras la disfruto.

Bienvenidos a mi mundo!!!

viernes, 12 de marzo de 2010

La Historia De La Religión Y El Estado Durante La Reforma Liberal En Guatemala

Ensayo sobre el período liberal en Centroamérica, tomando como puntos clave: el papel de la Iglesia, su relación con el Estado y los cuentos infantiles

América es una tierra que siempre ha tenido una historia nueva que contar, en sí podríamos decir que es un gran libro de cuentos e historias y pues ¿A quién no le gustan los cuentos?. Cada acontecimiento es un relato lleno de acontecimientos, lugares y personajes distintos, donde se descubre una historia que siempre nos permite conocer más de nuestro ser, el período de reforma liberal, no escapa a este fenómeno, corresponde a uno de estos relatos sin par.
            Los cuentos inician diciendo “Había una vez…” para este particularmente es preciso ubicar bien los hechos: La reforma liberal no se vivió solo en nuestro país fue algo que se dio en todo nuestro continente y aún lejos de sus mares, ésta fue caracterizada por la defensa de las llamadas libertades y por una clara apertura a la libertad casi desvirtuada, pues libertad sin medida ni reflexión no es más que un simple y caprichoso libertinaje. En Guatemala también se vivió la reforma liberal que como en todos los países centroamericanos trajo consigo una de sus consignas más importantes, la separación de la Iglesia y de su poder del estado, pero ¿cúal es la diferencia entre esta separación y la vivida en nuestro país?
            Costa Rica ha sido al igual que el resto de naciones centromericanas colonizadas por España un territorio de tradición cristiana católica, herencia de españoles, pero con una característica trascendental “ser pacíficos” , bueno, al menos eso es lo que todo el mundo cree y lo que a veces parece ser cierto, al menos un poco más que en los otros países del itsmo. En Guatemala la reforma liberal dada entre 1871 y 1944, siguiendo con la analogía de los cuentos no fue uno tipo Cenicienta, sino algo así como los orígenes de Las mil y una noches donde cada día era un fuerte encuentro entre ambos bandos, Iglesia y Estado quienes, cada uno, luchaba por lo que consideraba mejor.
            Si comparamos papeles con personajes de cuentos, a la Iglesia, le correspondió uno semejante al de Robin Hood con quien diferenciaba en que no robaba a nadie pero definitivamente le “tocaba” buscar como defenderse, y como defender a los más necesitados, mientras que el poder se representa muy bien con el Príncipe pues su criterio de gobernación obedece solo a la “doctrina” (en un extraño juego de palabras) de su beneficio propio y claro en aquella época obedecía a un grupo perteneciente a la clase dominante del país.
            Ahora imaginemos el lugar… en cuentos diríamos en “un país muy muy lejano” aquí decimos, en Guatemala tierra donde a los pobres, a los indígenas y a la gente sencilla se le mantiene al borde de todos los cambios sin preguntarles y sin dar cabida a sus intereses, sin importar el hecho de su dignidad como persona y la mayoría que son en número. Guatemala venía apenas acomodándose a eso de ser una nación y tenían las clases dominantes grandes intereses, igual que en el cuento de Robin Hood, de desaparecer al presidente.
            El pueblo es el pueblo es algo muy transparente entre el cuento y la historia, son aquellos que viven el día a día mientras buscan salir adelante con todo lo que les rodea. Estos personajes son los que le dan sentido a la nación y a esta historia, donde cada quien tiene su propia idea.
            Ideas: En el cuento, los tributos; en Guatemala la libertad y apertura; que mal que nunca dijeron que esta era mejor para quienes tenían todas las posibilidades y más y las aprovechaban solo en sí. No es que una reforma liberal solo traiga “cosas buenas o cosas malas” sino que un estado liberal debe de garantizar esas libertades y oportunidades para todos. Es bueno siempre tener iniciativa, pero hay que saber ponerla en marcha.
            En un cuento siempre hay un final y se espera este sea el mejor, sin embargo Guatemala y su historia es, como ya dije, como el cuento de Las mil y una noches y aún la historia no se puede dar por acabada pero, por lo menos después de tantos conflictos, la expulsión de personajes, las buenas y malas decisiones, ambas partes han logrado algún equilibrio y han labrado historia.
            Las consecuencias de esto obviamente son cuantiosas y tal vez si se hubiese apoyado más a los sectores menos favorecidos esta podría ser una nación muchísimo más próspera, sin embargo tiene algo bueno las libertades, que aunque fueron a base de muchos conflictos los habitantes de este país pueden disfrutar.
            Es un cuento que todavía no acaba, lo de hoy es solamente un fragmento de una historia más grande que nos falta por conocer, es decir, ”colorín colorado, este cuento se ha acabado, me meto por un huequito y salgo por otro, para que mañana me cuentes otro”

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